
Tres, uno para la oración inicial, otro para cambiar la ampolleta y el tercero para la oración final.
Ese sería el numero mínimo ideal, pero ¿y si la actividad fuese organizada por la Soc. Soc.? La respuesta es fácil, 4 personas: La hermana que trae el mantel, la que trae el centro de mesa, la hermana que cambia la ampolleta y obviamente la hermana encargada del refrigerio.
Si es el Quórum de Élderes, también se necesitaran 4, pero de estos 3 no llegan a la actividad y al final el que cambia la ampolleta termina haciéndolo solo.
Si la actividad es organizada por el obispado, es seguro que lo organizan en varias reuniones de correlación solo para que al final manden a que los diáconos lo hagan.
Si la actividad fuese de la obra misional, esperarían el 4to domingo del mes y entonces darían varios mensajes explicando que es nuestra responsabilidad la de cambiar la ampolleta. Obviamente al final igual terminarían cambiando la ampolleta ellos.
Ahora si la actividad fuese de las mujeres jóvenes, entonces se haría a final de año y será una meta de "Mi progreso personal".
Si es de hombres jóvenes, también será una meta de fin de año pero al final los HHJJ terminaran jugando a la pelota con la ampolleta.
Si la actividad se la encargan a los sumos, estos la harán a su manera y se justificaran diciendo "en la iglesia antes las cosas se hacían mejor".
Si lo organizan las maestras visitantes solo se necesitan dos, pero hay que esperar hasta final de mes para que lo hagan.
Y si fuese con los maestros orientadores, bueno, ni hablar, aun estaríamos sin luz....
