domingo, 16 de diciembre de 2007

¿Cuántos mormones se necesitan para cambiar una ampolleta?


Tres, uno para la oración inicial, otro para cambiar la ampolleta y el tercero para la oración final.

Ese sería el numero mínimo ideal, pero ¿y si la actividad fuese organizada por la Soc. Soc.? La respuesta es fácil, 4 personas: La hermana que trae el mantel, la que trae el centro de mesa, la hermana que cambia la ampolleta y obviamente la hermana encargada del refrigerio.

Si es el Quórum de Élderes, también se necesitaran 4, pero de estos 3 no llegan a la actividad y al final el que cambia la ampolleta termina haciéndolo solo.

Si la actividad es organizada por el obispado, es seguro que lo organizan en varias reuniones de correlación solo para que al final manden a que los diáconos lo hagan.

Si la actividad fuese de la obra misional, esperarían el 4to domingo del mes y entonces darían varios mensajes explicando que es nuestra responsabilidad la de cambiar la ampolleta. Obviamente al final igual terminarían cambiando la ampolleta ellos.

Ahora si la actividad fuese de las mujeres jóvenes, entonces se haría a final de año y será una meta de "Mi progreso personal".

Si es de hombres jóvenes, también será una meta de fin de año pero al final los HHJJ terminaran jugando a la pelota con la ampolleta.

Si la actividad se la encargan a los sumos, estos la harán a su manera y se justificaran diciendo "en la iglesia antes las cosas se hacían mejor".

Si lo organizan las maestras visitantes solo se necesitan dos, pero hay que esperar hasta final de mes para que lo hagan.

Y si fuese con los maestros orientadores, bueno, ni hablar, aun estaríamos sin luz....

lunes, 17 de septiembre de 2007

computador o computadora?


Un estudiante preguntó,

- ¿ Es computadora o computador?

En lugar de dar una respuesta, el maestro dividió la clase en dos grupos - varones por un lado y mujeres por el otro- y les pidió que decidieran si la computadora debe ser masculino o un nombre femenino.

Le pidió a cada grupo que fudamentaran su decisión.

El grupo de los hombres decidió que computadora debe ser definitivamente del género femenino (la computadora) porque:

1. Casi nadie entiende su lógica interna.

2. El idioma nativo en que ellas se comunican entre sí es incomprensible para todos los demás.

3. Incluso los errores más pequeños se guardan en memoria de largo plazo para su posible revisión mucho tiempo después; y

4. En cuanto usted tenga una, se encontrará gastando al menos la mitad de su sueldo en accesorios para ella.

El grupo de las mujeres, sin embargo, concluyó que las computadoras deben ser masculinas (el computador) porque:

1. Para hacer algo con ellos, usted tiene que encenderlos.

2. Ellos almacenan muchos datos pero todavía no pueden pensar por sí mismos.

3. Se supone que ellos ayudan a resolver los problemas, pero la mayor parte del tiempo, ellos SON el problema; y

4. Apenas usted tenga uno, comprenderá enseguida que, si hubiera esperado un poco más, podría haber conseguido un modelo mejor.

martes, 14 de agosto de 2007

Una llamada


...Tres intentos sin respuesta...

...Cinco intentos sin respuesta...

Llevaba horas intentando contactarla...pero parecía haber desaparecido.

Edmund estaba sentado en su sillón, con una gran caja en sus piernas, tenía muchísimas fotografías, y todas estaban muy desordenadas. Había encontrado la que buscaba...
Barbara lucía un hermoso vestido color dorado, sus hermosos rulos color castaño,
sus ojos pardos y su blanca piel resaltaban con el color del vestido. Lucía realmente hermosa, y
Edmund estaba encantado, el vestía un traje negro, con camisa negra y corbata de un color que 
combinaba con el vestido de Barbara.
Esa noche había sido fantástica. Era lafiesta de graduación del curso que Barbara había tomado ese año. Decidieron ir juntos, entraron como amigos y salieron como enamorados. Al cabo de unos 
días todo se hizo más formal y comenzaron a salir juntos. Ella era sumamente tierna y cariñosa con él, Edmund la quería mucho, pero jamás le había mostrado mucho afecto. Sentía que no era necesario mostrar lo que sentía con besos y abrazos. Sólo lo hacía ocasionalmente, y ahora eso le carcomía el alma.
La última vez que había tenido contacto con ella había sido la tarde del martes pasado (hace tres días atrás) y la despedida no había sido muy agradable.

- Deberías admitir que no sientes nada por mi.-
- Estaría mintiendo...y tú lo sabes.-
- Yo lo sé??? qué cosa? tú no eres feliz conmigo.-
- Sí lo soy.-
- compruébalo.-

No dijo nada más, sólo esperó unos segundos y se fue dando un portazo. Edmund se quedó ahí, destrozado, no había sabido que contestar y había dejado que ella se fuera. no había hecho nada...todos esos meses...nada...jamás le dijo que la amaba, sólo la había besado pocas veces, y sus abrazos eran carentes de calidez. Estaba sumamente arrepentido, y deseaba pedir perdón, otorgarle el cariño que ella se merecía y amarla, amarla por siempre.

Volvió a llamarla...pero ella no respondía. Ya eran las 23:30 hrs. y sabía que ella estaría en su casa. Quizás estaría dormida, pero lo que sentía no podía esperar y debía hablar con ella.
Salió rápidamente, apenas y preocupándose de cerrar la puerta. no tomó su abrigo a pesar del frío que hacía. Su casa quedaba a 20 min a pie, y no encontraba ningún colectivo ni bus a esas horas. Siguió caminando, casi corriendo, y esquivaba postes y árboles con tal agilidad que impresionaba.
El camino se hacía eterno, y una inoportuna luz roja le hizo dudar...pero siguió corriendo y al momento de cruzar un auto vino sobre él.
"Por poco y me arroya" pensó, pero luego siguió corriendo sin haberle dado mucha importancia al reciente suceso, era demasiado insignificante para lo que debía hacer.
Siguió corriendo y al llegar frente a puerta llamó tres veces. Esperó...volvió a llamar, nada...volvió a tocar con aún más fuerza, las lágrimas de rabia brotaban de sus ojos pero nadie contestaba, y no parecía haber señales de vida.
Siguió así por una hora...pero como nadie contestaba, y ella tenía el teléfono apagado no hubo forma de contactarla y prefirió hacerlo al día siguiente.
Despertó e inmediatamente llamó a Barbara, el teléfono estaba prendido...pero al parecer estaba 
ocupado.
Al cabo de unos minutos volvió a llamar y contestó un voz temblorosa y entrecortada...
- Quién habla...?-
- Barbara?-
La voz de Edmund pareció extrañarle y afectarle, porque las palabras fueron difíciles de entender debido al llanto.
- Edmund...??- pareció tomar aire luego de preguntar.
- Sí...- Edmund se preocupó.
Barbara no dijo nada, continuaba llorando, y a través de la linea teléfonica se podían distinguir lo hipidos que daba de vez en cuando.
- Barbara...por qué estás llorando?-
- no puede ser...no puedes....- barbara lloró aún más.
- qué pasa barbara...- Edmund se sentía muy mal, no soportaba que sufriera.
Barbara no respondió, y continuó llorando, Edmund no estaba seguro de que hacer...pero sabía que no podía atrasarlo más.
- yo...me gustaría hablar contigo...sería posible que fuera a tu casa...?-
- Edmund...no...- Barbara seguía llorando, pero parecía estar algo más tranquila.
- Entonces...yo...debo decirte...debo decirte algo, te amo Barbara, y te pido que por favor me perdones, no volveré a desperdiciar nuestro preciado tiempo. Tenemos toda una vida por delante, no te perderé.-
- Edmund...- Barbara sonaba sorprendida.
- Te amo, y sé que debía haberlo dicho antes...-
Luego de eso la llamada se cortó...Barbara aún lloraba, y estaba muy confundida...miraba su celular...el número era desconocido...giró la cabeza...en dirección al piso...y comprobó aún más extrañada lo que yacía ahí...bajo esa placa de mármol dormía tranquilamente el único hombre al que había amado...y ahora comprendía el por qué lo habían atropellado la noche anterior...el había ido a buscarla...pero ya era demasiado tarde.













 

sábado, 11 de agosto de 2007

Ellen & Godsfield


Godsfield se levantó temprano esa mañana, tenía mucho trabajo por hacer y carecía del tiempo necesario. Se unió a sus compañeros de trabajo y se dirigió a la vieja fábrica.
Luego de dos horas de trabajo tomó su primer descanso, estaba realmente agotado, había dormido
muy poco, y no se sentía del todo bien. Había estado sumamente enfermo hace unos días, y su fuerza era muy poca. Era una de esas extrañas gripes o virus que llegaban en invierno 
y atacaban a todos. Aunque su malestar fue reemplazado rápidamente por felicidad al ver al otro lado, en la zona donde trabajaban las mujeres, a Ellen.
Se conocieron hace al rededor de dos años. La impresión que ella tuvo en un principio fue de desagrado, él era demasiado serio, y no le inspiraba confianza. Pero luego con el tiempo se fueron conociendo y al cabo de seis meses formaron un amistad sólida y confiable.
Solían verse a la salida de la fábrica algunos días, y caminaban por las calles de Londres mientras conversaban y reían. Algunas veces también lloraban, por problemas, anécdotas, o simplemente de felicidad.
Eran grandes amigos, si alguno se sentía deprimido, y no sabía el por qué, inmediatamente se alegraba al ver al otro. Era una conexión tan fuerte que, aunque se distanciaron por un tiempo, seguían unidos de alguna manera.
Ellen había terminado ya su descanso, y Godsfield la veía a través del humo, las mesas, y los demás trabajadores. En ocasiones se preguntaba si lo que sentía por ella era más que amistad...y si en algún
momento podrían tener algo. Era una idea que lo intrigaba...pero a la vez le fascinaba.
Ella sentía algo parecido, era tanto el cariño que se tenían que sus sentimientos solían confundirse.
Incluso pensaron varias veces, cada uno por su cuenta, en hablar de algo más, pero ninguno se atrevía. Ninguno estaba realmente seguro de que fuera realmente ese tipo de amor.
Godsfield terminó su descanso, y comenzó a esperar ansiosamente el almuerzo. Era viernes, y su turno sólo llegaba hasta esa hora. Ellen también terminaba temprano, pero una hora antes que Godsfield.
Ellen recordaba constantemente sus conversaciones, y se alegraba mucho al verle, se sentía ella misma a su lado, y sabía que podía contar siempre con él.
Él también pensaba en ella, aunque tenía mucho trabajo por hacer, todos lo días existía una razón para recordarla, o veía a alguien parecido, o percibía su aroma, o veía reflejados en sus ojos los de ella.
En ese momento sintió un fuerte impulso de abrazarla, pero sabía que no debía, ya que estaba prohibido entrar a la zona de las mujeres. Luego el impulso desapareció porque tuvo que empezar a mover una vigas.
Ella por su lado, al salir de la fábrica lo vio muy ocupado sujetando una viga y sintió deseos de charlar con él, o simplemente de estar
a su lado. De pronto sintió que él estaba pensando en ella...pero luego se dijo a si misma que era su imaginación, y que esas ilusiones iban y venían.
Godsfield sintió el impulso de darse vuelta. La vio caminar hacia afuera y nuevamente se distrajo. Pensó en muchas cosas bellas al mismo tiempo, y sintió que sonreiría todo el día. Luego intentó volver a concentrarse, pero su rostro en su cabeza le hacían volver a pensar en ella. Incluso un pensamiento le llenó la mente, y no pudo sacárselo de encima. Imaginó que la besaba, por alguna extraña razón, esa imagen llegó a su mente.
Ella quería que pasara rápidamente la hora, deseaba verlo y hablar con él, sentía algo muy fuerte dentro de ella, y no podía explicárselo.
Recordó entonces que había dejado su bolsa en la fábrica, y se devolvió a buscarla. Entró rápidamente y al coger el bolso se oyó un gran estruendo. Parecía venir del otro lado de la fábrica, y mientras salía notó que había mucha gente en la zona de los hombres moviéndose desesperados.
Tuvo un mal presentimiento, y al momento de unirse a las personas cayó al suelo horrorizada. Godsfield yacía bajo una gran viga, todo su cuerpo permanecía bajo el armatoste de metal y permanecía totalmente inmóvil. Tardaron en sacar la viga de encima, y para entonces Godsfield ya casi y no respiraba. Ellen se acercó temblando, con los ojos llorosos. La persona que más quería en el mundo estaba lléndose de su lado, y ella no podía hacer nada. Entonces se acercó y puso sus brazos al rededor de su cuello para sostenerlo, y lo único que pudo escuchar de él fue el último suspiro al sentir el suave aroma que recorría sus venas cuando ella lo abrazó.




martes, 7 de agosto de 2007

Katrina & Adam



Katrina estaba en su dormitorio cuando oyó que alguien llamaba a la pieza...se sobresaltó porque había estado tranquilamente leyendo su libro favorito, y estaba muy ensimismada en sus pensamientos.
   - Si? -
   - Soy yo Kat...me dejas pasar? -
   - Pasa... -
Adam parecía algo turbado, tenía el pelo muy desordenado, su camisa estaba afuera de los pantalones y no traía sus lentes. Normalmente estaría implecable, con su pelo bien peinado hacia atrás, 
su camisa perfectamente planchada y sus lentes bien colocados en sus ojos.
Pero ahora estaba tan diferente que a Kat le llamó la atención.
   - Estás bien? - le preguntó muy preocupada.
   - Sí...sólo algo cansado.- su voz sonaba temblorosa.
   - Mamá dejó comida en la cocina...si quieres te acompaño a servirte un poco.-
   - No te preocupes...sólo venía a...- miró por la ventana rápidamente.
   - Estás algo sonrojado...quizás tengas     fiebre.- Katrina se acercó a su hermano y colocó su mano en la frente de él.
Adam tembló y se puso aún más rojo, sonrió nerviosamente y dijo:
   - No es nada, es sólo que hace mucho calor.-
   - Adam creo que deberías tomarte algo. Acompáñame a la cocina.- Katrina tomó la    mano de su hermano, pero este no se movió. - Vamos Adam, estás enfermo, debes tomarte algo, no te hagas el hombre conmigo.- Katrina movió el dedo índice amenazando a su hermano cariñosamente.
   - No es eso...- dijo Adam.
   - No me digas que te fue mal en el examen...¡si estudiaste mucho! -

   - Kat...me encantaría que fuera eso...- Adam miró a Kat tristemente.
   - Me vas a contar?- Katrina se puso seria.
   - No...no puedo...no te preocupes.- Adam sonrió a su hermana y se dio vuelta.
   - Déjame ayudarte! Siempre te he ayudado, no?-
   -Siempre lo has hecho, gracias. Pero debo irme.- Adam tomó las manos de su hermana, la miró y luego sonrió.
   - Muy bien, cómo quieras! Vete, después vendrás conmigo y terminarás pidiéndome...-
Katrina no terminó la frase, Adam se había dado vuelta en ese momento y había tomado sus brazos, con una fuerza muy suave la atrajo hacia sí. Posó sus labios en los de ella y la besó, ella se puso colorada, abrió los ojos tan grandes como platos, inmediatamente los cerró lentamente y dejó de ver el rostro de su medio hermano.
Cinco segundos después él la soltó rápidamente, parecía espantado, la miró y luego bajó la vista, estaba muy sonrojado y sentía que su rostro ardía, la miró nuevamente, aún sin poder creerlo y luego dijo:

   - Lo siento yo...no...me voy.-

Adam corrió hasta la puerta, la cerró de un portazo y luego salió de la casa a toda prisa. Katrina se quedó allí de pie, luego se dejó caer de espalda sobre la cama. Tenía los brazos extendidos y sonreía ampliamente. Era su primer beso...Y CON SU HERMANO!!! bueno en realidad medio hermano, él tenía 19 y era mayor que ella por dos años. Su madre lo había tenido soltera, y al año se casó con el padre de Katrina. Desde entonces se habían criado juntos, y...aunque Katrina lo encontrara enormemente atractivo, jamás pensó que algo pasara entre ellos. Siempre se había hecho la idea, incluso lo había soñado...pero algo dentro de ella le decía: Es imposible, jamás ocurrirá. entonces se dio cuenta que podría ser posible, y lo era. Se puso de pie, no dejaría que el chico de sus sueños, aunque fuera su medio hermano se marchara.





 









Bienvenida!

Probando esta leserita...