martes, 14 de agosto de 2007

Una llamada


...Tres intentos sin respuesta...

...Cinco intentos sin respuesta...

Llevaba horas intentando contactarla...pero parecía haber desaparecido.

Edmund estaba sentado en su sillón, con una gran caja en sus piernas, tenía muchísimas fotografías, y todas estaban muy desordenadas. Había encontrado la que buscaba...
Barbara lucía un hermoso vestido color dorado, sus hermosos rulos color castaño,
sus ojos pardos y su blanca piel resaltaban con el color del vestido. Lucía realmente hermosa, y
Edmund estaba encantado, el vestía un traje negro, con camisa negra y corbata de un color que 
combinaba con el vestido de Barbara.
Esa noche había sido fantástica. Era lafiesta de graduación del curso que Barbara había tomado ese año. Decidieron ir juntos, entraron como amigos y salieron como enamorados. Al cabo de unos 
días todo se hizo más formal y comenzaron a salir juntos. Ella era sumamente tierna y cariñosa con él, Edmund la quería mucho, pero jamás le había mostrado mucho afecto. Sentía que no era necesario mostrar lo que sentía con besos y abrazos. Sólo lo hacía ocasionalmente, y ahora eso le carcomía el alma.
La última vez que había tenido contacto con ella había sido la tarde del martes pasado (hace tres días atrás) y la despedida no había sido muy agradable.

- Deberías admitir que no sientes nada por mi.-
- Estaría mintiendo...y tú lo sabes.-
- Yo lo sé??? qué cosa? tú no eres feliz conmigo.-
- Sí lo soy.-
- compruébalo.-

No dijo nada más, sólo esperó unos segundos y se fue dando un portazo. Edmund se quedó ahí, destrozado, no había sabido que contestar y había dejado que ella se fuera. no había hecho nada...todos esos meses...nada...jamás le dijo que la amaba, sólo la había besado pocas veces, y sus abrazos eran carentes de calidez. Estaba sumamente arrepentido, y deseaba pedir perdón, otorgarle el cariño que ella se merecía y amarla, amarla por siempre.

Volvió a llamarla...pero ella no respondía. Ya eran las 23:30 hrs. y sabía que ella estaría en su casa. Quizás estaría dormida, pero lo que sentía no podía esperar y debía hablar con ella.
Salió rápidamente, apenas y preocupándose de cerrar la puerta. no tomó su abrigo a pesar del frío que hacía. Su casa quedaba a 20 min a pie, y no encontraba ningún colectivo ni bus a esas horas. Siguió caminando, casi corriendo, y esquivaba postes y árboles con tal agilidad que impresionaba.
El camino se hacía eterno, y una inoportuna luz roja le hizo dudar...pero siguió corriendo y al momento de cruzar un auto vino sobre él.
"Por poco y me arroya" pensó, pero luego siguió corriendo sin haberle dado mucha importancia al reciente suceso, era demasiado insignificante para lo que debía hacer.
Siguió corriendo y al llegar frente a puerta llamó tres veces. Esperó...volvió a llamar, nada...volvió a tocar con aún más fuerza, las lágrimas de rabia brotaban de sus ojos pero nadie contestaba, y no parecía haber señales de vida.
Siguió así por una hora...pero como nadie contestaba, y ella tenía el teléfono apagado no hubo forma de contactarla y prefirió hacerlo al día siguiente.
Despertó e inmediatamente llamó a Barbara, el teléfono estaba prendido...pero al parecer estaba 
ocupado.
Al cabo de unos minutos volvió a llamar y contestó un voz temblorosa y entrecortada...
- Quién habla...?-
- Barbara?-
La voz de Edmund pareció extrañarle y afectarle, porque las palabras fueron difíciles de entender debido al llanto.
- Edmund...??- pareció tomar aire luego de preguntar.
- Sí...- Edmund se preocupó.
Barbara no dijo nada, continuaba llorando, y a través de la linea teléfonica se podían distinguir lo hipidos que daba de vez en cuando.
- Barbara...por qué estás llorando?-
- no puede ser...no puedes....- barbara lloró aún más.
- qué pasa barbara...- Edmund se sentía muy mal, no soportaba que sufriera.
Barbara no respondió, y continuó llorando, Edmund no estaba seguro de que hacer...pero sabía que no podía atrasarlo más.
- yo...me gustaría hablar contigo...sería posible que fuera a tu casa...?-
- Edmund...no...- Barbara seguía llorando, pero parecía estar algo más tranquila.
- Entonces...yo...debo decirte...debo decirte algo, te amo Barbara, y te pido que por favor me perdones, no volveré a desperdiciar nuestro preciado tiempo. Tenemos toda una vida por delante, no te perderé.-
- Edmund...- Barbara sonaba sorprendida.
- Te amo, y sé que debía haberlo dicho antes...-
Luego de eso la llamada se cortó...Barbara aún lloraba, y estaba muy confundida...miraba su celular...el número era desconocido...giró la cabeza...en dirección al piso...y comprobó aún más extrañada lo que yacía ahí...bajo esa placa de mármol dormía tranquilamente el único hombre al que había amado...y ahora comprendía el por qué lo habían atropellado la noche anterior...el había ido a buscarla...pero ya era demasiado tarde.













 

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